Tardaron un poco en llegar por los problemas que presentaba Robby. Sin embargo, cuando estuvieron frente a la ferretería, el dueño, quien era una rana, los vio y al darse cuenta de las dificultades por las que pasaba el robot para moverse y la pingüina para moverlo, no dudo en salir a ayudar.  

Un mañana en el recreo, Robby y Sasha fueron a ver un partido de beisbol que había en la escuela. A...

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